Guía de Nutrición

Una manera sencilla de arreglar las hormonas que te hacen engordar

Las hormona sque hacen engordar son la leptina y la insulina, y poner freno a sus efectos nocivos es en realidad muy sencillo, y lo aprenderás en este sorprendente artículo.

“La insulina desvía el azúcar a la grasa. La insulina produce grasa. Más insulina, más grasa. Punto.”

Si usted ha estado involucrado en la nutrición durante los últimos años, entonces probablemente ha oído hablar del Dr. Robert Lustig.

Es endocrinólogo pediátrico y experto en obesidad infantil. Se hizo muy conocido en 2009 por su conferencia viral en YouTube llamada “Azúcar: La verdad amarga.”

Puedes ver este video en su idioma original, así como otras entrevistas, en donde él plantea y cree que el azúcar es la verdadera causa de la obesidad y otras enfermedades de la civilización.

Hay “fuerzas bioquímicas” que nos hacen comer más y hacer menos ejercicio

Algunas personas creen que la obesidad es causada por comer demasiado y hacer muy poco ejercicio.

En otras palabras, el comportamiento está impulsando el aumento de peso y es culpa del individuo que esto haya ocurrido.

Sin embargo, Lustig no cree que éste sea el caso, al menos en la mayoría de las personas.

Él cree que el comportamiento, el aumento de la ingesta de alimentos y la disminución del ejercicio, es secundario a los cambios en la función de las hormonas.

Resulta que existen mecanismos biológicos bien definidos que pueden explicar cómo los alimentos que comemos interrumpen la función de nuestras hormonas, lo que nos hace comer más y ganar peso.

En otras palabras, no estamos engordando porque estemos comiendo más, estamos comiendo más porque estamos engordando.

La insulina y la leptina son dos de los principales agentes de la obesidad

La obesidad es un trastorno increíblemente complejo y los científicos no están de acuerdo en qué es lo que la causa.

Sin embargo, está bien establecido que las hormonas tienen mucho que ver con esto.

Un actor clave aquí es una hormona llamada leptina.

Esta hormona es secretada por las células grasas. Envía una señal al cerebro de que tenemos suficiente energía almacenada y que no necesitamos comer.

Las personas obesas tienen mucha grasa corporal y mucha leptina en su torrente sanguíneo. Pero el problema es que la leptina no llega al cerebro para enviar esa señal.

En pocas palabras, el cerebro no “ve” la leptina. No ve que tenemos suficiente grasa almacenada y por lo tanto piensa que nos estamos muriendo de hambre. Esto se conoce como resistencia a la leptina y se cree que es uno de los principales impulsores de la obesidad.

Cuando las personas son resistentes a la leptina, son las hormonas las que impulsan el aumento de la ingesta de alimentos. Comemos más porque el cerebro no ve la leptina y cree que nos morimos de hambre.

Tratar de ejercer fuerza de voluntad contra la señal de inanición impulsada por la leptina es casi imposible.

Otra hormona, que Lustig (y muchos otros científicos respetados) creen que es una de las principales culpables, se llama Insulina.

La insulina es la hormona que le dice a nuestras células que recojan la glucosa del torrente sanguíneo. También es la principal hormona de almacenamiento de energía en el cuerpo. Le dice a nuestras células que almacenen energía, ya sea como glucógeno o grasa.

Según el Dr. Lustig, una de las formas en que la insulina contribuye a la obesidad es bloqueando la señal de leptina en el cerebro.

Por esa razón, tener niveles de insulina crónicamente elevados podría ser una de las razones por las que las personas se vuelven resistentes a la leptina.

Insulina alta -> Sin señal de leptina -> El cerebro no “ve” que tenemos mucha energía almacenada y piensa que nos estamos muriendo de hambre, lo que nos hace comer.

Otra cosa que hace la insulina es enviar señales a las células grasas, diciéndoles que almacenen grasa y que se aferren a la grasa que ya transportan.

Parece simple y tiene mucho sentido, pero me gustaría señalar que muchos otros investigadores no creen que esto sea cierto.

¿Qué causa que la insulina aumente?

Una característica clave del síndrome metabólico y de la diabetes tipo II es la resistencia a la insulina.

Lo que significa resistencia a la insulina es básicamente que las células de su cuerpo no ven la señal de insulina y por lo tanto el páncreas necesita producir aún más insulina.

Esto conduce a una condición llamada hiperinsulinemia, que básicamente significa que los niveles de insulina son altos todo el tiempo.

Por supuesto, la insulina no es una hormona “mala”. Es absolutamente esencial para la supervivencia. Pero cuando se eleva crónicamente, puede empezar a causar problemas mayores.

Pero, ¿qué es lo que hace que la insulina suba? Según Lustig, el exceso de fructosa dietética procedente de azúcares añadidos es uno de los principales impulsores de la resistencia a la insulina, y la resistencia a la insulina conduce a niveles de insulina crónicamente elevados.

En realidad, hay bastante evidencia que demuestra que cuando las personas comen MUCHA fructosa (de azúcares añadidos, no fruta), esto puede llevar a resistencia a la insulina, altos niveles de insulina y todos los problemas metabólicos relacionados.

Pero es importante darse cuenta de que incluso si la fructosa dietética de los azúcares añadidos es una de las principales causas de la resistencia a la insulina, la simple eliminación del azúcar añadido NO es suficiente para revertir la obesidad y la disfunción metabólica asociada.

Por lo tanto, evitar el azúcar es una estrategia importante de prevención, pero no será muy efectiva como cura.

La manera más sencilla de reducir los niveles de insulina

Si los altos niveles de insulina están causando resistencia a la leptina y aumento de peso (lo cual es controversial), entonces revertirlo es muy simple.

El principal estímulo para la secreción de insulina son los carbohidratos de la dieta. La proteína también estimula la liberación de insulina, pero los carbohidratos son EL factor principal.

Muchos estudios muestran que comer menos carbohidratos (una dieta baja en carbohidratos) lleva a una reducción drástica de la insulina y a una pérdida de peso automática.

Cuando las personas cortan los carbohidratos, pierden peso. Sin contar las calorías. Sea cual sea el mecanismo, funciona.

Así que…. no es necesario esperar a que los científicos lleguen a un consenso sobre qué es exactamente lo que causa la obesidad, porque sea cual sea el mecanismo, ya existe una forma sencilla de revertirlo.

Aunque las dietas bajas en carbohidratos no son ningún tipo de solución “mágica” a estos problemas, sí sabemos que son, como mínimo, mucho mejores que la fallida dieta baja en grasa que todavía se vende hoy en día.